Semblanza del Dr. Gustavo Torroella González-Mora (1918-2006)

Por
Jesús Dueñas Becerra
Profesor-asesor (jubilado) y periodista

“(…) Para ser maestro (…) es necesario saber servir”.
José Martí.

La ciencia psicológica cubana acaba de perder a uno de sus grandes artífices en la patria de Varela, Martí y Varona, padres fundadores de la caribeña ciencia del espíritu: el doctor Gustavo Torroella González-Mora falleció el 6 de junio del 2006 como consecuencia de una afección maligna que privó de la vida a quien ennobleció su profesión, fuente inagotable de ética, humanismo y espiritualidad, no sólo en la mayor de las Antillas, sino también en Nuestra América.

No creo que haya sido un hecho casual que el doctor Torroella haya partido al espacio infinito el Día Mundial del Medio Ambiente, sino algo muy sintomático, porque el finado profesor e investigador titular estimaba que para vivir en paz con nuestro yo y con el otro es requisito sine qua non aprender a vivir en perfecta armonía con el entorno natural, del que formamos parte indisoluble.

El profesor Torroella impartió clases de Psicología en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado (1942-1961), y luego, en la Universidad Católica de Villanueva (1950-58) y en la Universidad de La Habana (1947-1969). En la capitalina Alma Mater fue uno de los fundadores de la antigua Escuela y hoy Facultad de Psicología (1962); posteriormente, impartió docencia postgraduada, tanto en el Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona” (1980-1995), como en el Instituto Pedagógico Latinoamericano y del Caribe (1995-2006).

Conocí al doctor Torroella en los años 60 del pasado siglo en la antigua Consulta Externa del Hospital Psiquiátrico de La Habana, donde dictó un ciclo de conferencias sobre el estado actual de las pruebas psicológicas en los países socialistas; valiosísimo material crítico publicado por iniciativa de los doctores Eduardo Bernabé Ordaz y Edmundo Gutiérrez Agramonte, director y editor, respectivamente, de la emblemática Revista del Hospital Psiquiátrico de La Habana. El nivel conceptual y teórico-metodológico de ese ciclo de conferencias impartidas por el profesor Torroella focalizó la atención de psicólogos, psiquiatras y demás profesionales de la salud mental, interesados en conocer el desarrollo de la Testología en las naciones que integraban el extinto bloque socialista de Europa del Este. Ahora bien, no sólo disfruté in vivo cómo el doctor Torroella diseccionaba el quehacer psicodiagnóstico de los colegas este-europeos, sino también leí dichos materiales en las páginas de nuestra publicación insignia. En mi modesta opinión, los citados artículos poseen un gran valor documental para los psicólogos que deseen adentrarse en el apasionante campo de la investigación histórica.

El doctor Torroella desarrolló 32 líneas de investigación en las más disímiles ramas de la ciencia psicológica y participó en infinidad de eventos científicos, (nacionales e internacionales), donde representó cum dignitate a la tierra que amó con todas las fuerzas de su ser y a la que jamás abandonó, porque, al igual que el Apóstol, entendió que “nuestra tierra tiene su color y poesía, y nada ayuda tanto a la libertad como el conocimiento de que se es (buena) persona (…), con raíces (profundas) en el país en que se vive (…)”. 1

El profesor Torroella recibió, entre otras, las distinciones “Frank País”, “Rafael María de Mendive” y “Treinta Años de la Academia de Ciencias de Cuba”, mientras que la Junta de Gobierno de la Sociedad de Psicólogos de Cuba se honró designándolo Presidente de Honor de ese ilustre gremio profesional. Fue, además, Miembro de Honor de la Asociación Mexicana de Profesionales de la Orientación, así como Miembro de la Sociedad de Pedagogos de Cuba y de la Sociedad Interamericana de Psicología.

El doctor Torroella ejerció el periodismo científico e hizo notables aportes a la literatura especializada: escribió 235 artículos, que vieron la luz en publicaciones periódicas cubanas y extranjeras, así como 7 libros de texto y uno en proceso de edición.

La última vez que hablé con el doctor Torroella fue en el evento PSICOSALUD’2000; en esa ocasión, hablamos de temas divinos y humanos…, pero todos relacionados con la ciencia del espíritu, “(…) manantial de agua pura y cristalina que calma la sed del intelecto y el alma; necesidad muy difícil de satisfacer (…)”, me confesó al oído, mientras que la última vez que lo vi con vida fue el 13 de abril del 2005 (Día de la Psicología Cubana), en el homenaje que se le tributó en el Aula Magna de la bicentenaria Universidad de La Habana, donde duermen el sueño eterno las sagradas cenizas del padre Félix Varela. En ese acto solemne, se reseñaron sus valiosos aportes al desarrollo de la psicología caribeña y latinoamericana y cuánto la había prestigiado con su ético ejercicio, que lo hizo crecer (¡y en qué medida!) desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual.

Doctor Gustavo Torroella González-Mora, maestro de generaciones de psicólogos y educadores cubanos, descanse en paz, y no olvide que, según Martí, “(…) morir es lo mismo que vivir y mejor, si se ha hecho ya lo que se debe”. 1 Usted tejió su rica leyenda personal… con mucho amor y entrega total, por eso vivirá per se culom seculorum en la memoria poética de sus seres queridos, colegas, amigos y discípulos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Martí J. Citado por Jorge Sergio Batlle. En: José Martí: aforismos. La Habana: Centro de Estudios Martianos, 2004: 369, 249.