Convocatoria
La carga de enfermedades infecciosas en América Latina y el Caribe es alta. Por ejemplo, en 2023 había unos 4 millones de personas con VIH en las Américas (2,7 millones en Latinoamérica y el Caribe); la región registró 342.000 casos nuevos de tuberculosis en 2023. Además, las arbovirosis son endémicas: sólo en 2024 ya se reportaron más de 9,3 millones de casos de dengue en Latinoamérica y el Caribe. En Cuba viven cerca de 32.000 personas con VIH, diagnosticándose 1.800–2.000 casos nuevos al año, mientras que la incidencia de tuberculosis es baja (6/100.000 habitantes en 2022) pero con un alto riesgo en coinfecciones.
Estos datos muestran la magnitud del problema: millones de pacientes potencialmente vulnerables requieren atención médica compleja en la región. Los pacientes con enfermedades infecciosas (por ejemplo, VIH/SIDA) presentan desafíos especiales en el quirófano. El contacto frecuente con portadores de VIH genera ansiedad en el equipo médico; aunque la probabilidad de transmisión ocupacional es baja (seroconversión <1%), el riesgo es real y requiere protocolos de protección rigurosos. En este contexto, la enseñanza de medidas de bioseguridad y manejo anestésico especializado es fundamental.
Las técnicas laparoscópicas avanzadas permiten abordar procedimientos frecuentes en la región con mejor resultado. Por ejemplo, en la reparación laparoscópica de hernia ventral se observó que el 60% de los pacientes pudo egresar a las 24 horas postoperatorias, mientras que en la vía abierta el 60% de los pacientes permaneció internado 5–7 días. Además, en esa serie no se registraron infecciones quirúrgicas en el grupo laparoscópico. En la práctica clínica de la región, muchos pacientes con TB abdominal o VIH complicado presentan abscesos o perforaciones intestinales; la laparoscopia diagnóstica y terapéutica permite tratarlas con menor trauma y recuperación más rápida que la cirugía convencional.En conjunto, estos hechos justifican la necesidad urgente de formar al personal quirúrgico en técnicas laparoscópicas avanzadas.
Los datos epidemiológicos indican una demanda creciente de cirugías complejas en condiciones especiales. Con cirujanos capacitados en estas técnicas, se mejorarían los resultados posoperatorios (menor estancia hospitalaria, menos infecciones y recuperación más rápida) para los pacientes con enfermedades infecciosas, reduciendo la morbilidad y mortalidad asociadas al manejo quirúrgico de estas poblaciones.